Los
Tanuki son una especie de mapaches peludos con cara de perro que al igual que a los zorros, la cultura
japonesa les ha otorgado poderes sobrenaturales. Comparten con los Kitsune su
capacidad de transformarse en humanos (siempre con algún detalle que pueda
descubrirles) y su gusto por las bromas, aunque no hay ningún Tanuki maligno y
como mucho engañaran a los pobres aldeanos para poder robarles comida para
subsistir. Otro poder de los Tanuki es convertir hojas en los objetos que
quieran durante un tiempo limitado, usando ese poder para crear dinero falso
con el que pagarse comilonas o ofrecerselo a codiciosos tramperos a cambio de
ser liberados, con la sorpresa al siguiente día de que se han convertido en un
puñado de hojas inútiles.
El tanuki tiene ocho rasgos especiales que traen buena fortuna,
posiblemente creados para que coincidieran con el símbolo “Hachi” (que
significa ocho), que se encuentra con frecuencia en las botellas de sake que
sostienen las estatuas. Los ocho rasgos son: un sombrero para protegerlos
rápidamente de los problemas o el mal clima; ojos grandes para percibir el
ambiente y ayudarles a tomar decisiones; una botella de sake que representa
virtud; una cola larga que brinda seguridad y fuerza hasta que se alcanza el
éxito; testículos enormes que simbolizan la suerte económica; una letra de
cambio que representa la
confianza; un estómago grande que simboliza las decisiones audaces y en calma;
y una sonrisa amistosa.
Una canción típica en las escuelas japonesas hace referencia explícita a la anatomía del tanuki:
Tan Tan Tanuki no kintama wa,
Kaze mo nai no ni,
Bura bura
Traducida burdamente, la canción dice “Testículos de Tan-tan-tanuki, ni siquiera hay viento pero se mecen se mecen.”

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